Nº.207
Agosto 2010


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Cooperativas Agro-alimentarias clausuró un congreso multitudinario pero falto de ilusión
A.V./P.L.

Las Cooperativas Agro-alimentarias celebraron a finales del pasado mes de febrero su gran cita en Zaragoza. El Congreso Nacional de este colectivo (que se organiza cada cuatro años) congregó a más de 1.200 personas del sector agrario, entre las que se pudieron ver no sólo a cooperativistas, sino también a destacados políticos del agro y a representantes de algunas empresas de insumos, entre otros. El objetivo del encuentro fue transmitir ilusión y confianza, algo que no se terminó de palpar en el ambiente por la mala situación que atraviesa actualmente el sector agrario.

"Somos futuro". Ese fue el lema elegido para el VI Congreso Nacional de Cooperativas Agro-alimentarias, celebrado en Zaragoza del 25 al 26 del pasado mes de febrero, un evento que, una vez más, volvió a convertirse en la gran cita de los cooperativistas españoles.

Como si se tratara de la convención de una macro-empresa, el congreso quiso infundir ilusión y confianza para que sus miembros sigan apostando por el sector primario, ya que cumple un papel fundamental en el territorio y en la economía nacional.

Sin embargo, el optimismo no fue, precisamente, la sensación que más se palpó y algunos de sus asistentes se preguntaban qué hacían allí mientras sus gentes, (los que se consideran las bases cooperativas), están atravesando unos momentos bastante complicados.

Esta fue una de las cuestiones que primero puso sobre la mesa el presidente de Cooperativas Agro-alimentarias, Fernando Marcén, en su discurso de inauguración.

Tal y como explicó, hace más de un año se plantearon si era preciso o no celebrar este Congreso, teniendo en cuenta la situación de crisis que atraviesa el sector agrario y la economía en general.

Sin embargo, finalmente decidieron llevarlo a cabo por varias cuestiones: para servir de herramienta de análisis y de recuperación del ánimo que precisa el sector, por una parte y para celebrar el vigésimo aniversario de este organismo, creado en 1990, por otra

Una gran cita

La primera jornada del Congreso se convirtió en toda una gran cita. No en vano, el día anterior, el director gerente de Cooperativas Agro-alimentarias, Eduardo Baamonde, comentaba que "podemos morir de éxito", ya que las personas inscritas fueron más de 1.200 procedentes de todas las comunidades autónomas españolas.

Gran parte de ellos asistieron al acto de la inauguración, en el que una vez más, los Príncipes de Asturias fueron la máxima autoridad y acapararon todas las miradas.

De este modo, el Príncipe Felipe tuvo la ocasión de repetir, (como hiciera en anteriores congresos) que las cooperativas "sois las únicas empresas capaces de generar empleo estable en las zonas rurales. Aportáis valor añadido a las producciones de vuestros asociados, mejoráis sus rentas y hacéis posible la viabilidad de muchas explotaciones; contribuís a elevar el nivel y la calidad de vida de los habitantes de las zonas rurales".

Acompañando a los Príncipes estuvieron otras autoridades nacionales y aragonesas —el secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxey el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias—. Asimismo, también se pudieron ver, no sólo a presidentes, gerentes y delegados de cooperativas de toda España, sino a políticos como el ex ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete; varios consejeros del área, como el aragonés Gonzalo Arguilé, la valenciana Maritina Fernández y el extremeño Juan María Vázquez; diputados y portavoces de Agricultura en el Congreso de los Diputados, como Alejandro Alonso (PSOE) y José Ignacio Llorens (PP), además de altos directivos de empresas de suministros agrarios.

Contenido

Ilusionar a los cooperativistas de que son el futuro del sector agroalimentario en España; recuperar la confianza; poner como ejemplo la experiencia de otras cooperativas líderes en Europa (por ejemplo, Coop de France o Bay Wa); hablar sobre tendencias en el mercado, estrategias de comercialización o la necesidad de invertir en innovación fueron algunos de los aspectos tratados durante el primer día.

Asuntos que, pese a que, de congreso a congreso, incluyen algún matiz nuevo, no dejan de ser casi los mismos en la última década.

El contenido de la segunda jornada fue más político durante la primera parte del día, ya que se vieron cuestiones como la demanda agroalimentaria en el mundo, el futuro del sector agroalimentario, la PAC más allá de 2013.

Por otra parte, uno de los momentos importantes del día fue la escenificación de la acción de unión que Cooperativas Agro-alimentarias y las tres organizaciones profesionales agrarias nacionales, ASAJA, COAG y UPA, están llevando a cabo desde noviembre de 2009, cuando protagonizaron una de las mayores manifestaciones de los últimos años.

Por ello, (y aunque algunos dirigentes agrarios se desplazaran hasta Zaragoza prácticamente para hacerse "la foto"), el presidente de las cooperativas, Fernando Marcén, el de ASAJA, Pedro Barato, el secretario general de COAG, Miguel López y el de UPA, Lorenzo Ramos, se abrazaron para simbolizar su unión.

Por la tarde, antes de la clausura, el congreso se cerró con una interesante ponencia sobre la gestión del miedo a la hora de tomar decisiones en las empresas y el éxito empresarial de la cooperativa gerundense La Fageda, que, además de buenos productos, cuenta entre su personal con un programa de reinserción de trabajadores con severos transtornos mentales y psíquicos.

Agroalimentación.coop

Como en ediciones anteriores, este VI Congreso también contó con un salón de promoción de los productos cooperativos, donde se pudieron ver desde cárnicos, lácteos, vinos o aceites de oliva. Asimismo, durante los almuerzos y las cenas del Congreso se pudieron degustar dichos productos.

Con sentimiento

El acto oficial de inauguración no estuvo exento de emociones, sentimientos que afloraron en primer lugar cuando se visualizó un vídeo en el que varios niños (los hijos del propio personal de Cooperativas Agro-alimentarias) explicaban con carteles las bondades de las cooperativas a través de frases como “somos futuro”, “melocotón que sepa a melocotón”, etc.

A continuación, el homenaje póstumo otorgado al anterior presidente del colectivo, José Joaquín Pérez de Obanos (fallecido en el accidente aéreo de Spanair en agosto de 2008) y las agradecidas palabras de una de sus hermanas fue otro de los momentos álgidos de la inauguración.

Minutos después se produjo quizás la anécdota del día: coincidiendo con el inicio del discurso del Príncipe, la organización pidió a los patrocinadores que se levantaran de sus asientos para ir a una pequeña recepción que luego se haría con los miembros de la Casa Real, situación que produjo cierto rubor entre los que se pusieron de pie por lo poco protocolario que resultó.

Por otra parte, el contrapunto y el gran susto del día lo protagonizó el presidente de la Unión de Cooperativas Agrarias de Castilla y León, Urcacyl, Gabriel Alonso, quien sufrió una dolencia cardíaca por la que lo tuvieron que hospitalizar.

20 años, toda una vida

Cooperativas Agro-alimentarias, la "Confe" (como le llamaba su presidente más duradero, José María Luqui), o CCAE, Confederación de Cooperativas Agrarias de España, como le siguen denominando muchos, cumple en 2010 su vigésimo aniversario.

20 años pueden no ser nada, pero son mucho cuando se echa la vista atrás y se ve todo el camino recorrido. La actual Cooperativas Agro-alimentarias dio sus primeros pasos en 1990, con Carlos Romero como ministro de Agricultura, quien, junto con el Partido Socialista en la sombra, fue uno de los que más interés puso en el impulso de la Confederación.

El germen de donde partió todo fueron las dos asociaciones de cooperativas que existían entonces: la Unión de Cooperativas Agrarias de España, UCAE, (con una ideología conservadora y formada por las tradicionales Uniones Territoriales de Cooperativas, Utecos) y la Asociación Española de Cooperativas Agrarias, AECA, (con un carácter más progresista).

A pesar de que por ninguna de las dos organizaciones había demasiados intereses para unirse, Romero forzó la creación de la Confederación "amenazando", —según cuentan algunos— con eliminar las ayudas a las cooperativas.

Los inicios

El primer presidente del colectivo fue el valenciano Luis Juares, quien estuvo alrededor de tres años al frente de la organización. En 1993, le siguió en el cargo uno de sus vicepresidentes y el que, hoy por hoy, más tiempo ha estado al frente del colectivo: el navarro José María Luqui.

Claro, sin pelos en la lengua y con el liderazgo necesario para saberse imponer, Luqui fue, junto con el murciano Francisco Marín como gerente, quienes consiguieron, a lo largo de los 90, dar unidad y estabilidad a un colectivo que en principio no era demasiado sólido, ya que estaba formado por más de 15 federaciones regionales, (muchas de ellas de nueva creación), que se enfrentaban continuamente, tanto por conseguir el control de ciertos sectores productivos como por tener ideologías opuestas. A principios del nuevo siglo XXI Francisco Marín dejó CCAE y en su lugar recomendó a quien entonces trabajaba en la oficina de esta organización en Bruselas, Eduardo Baamonde.

Desde entonces éste forma un buen tandem con el que desde prácticamente los inicios, ha sido subdirector y principal "controlador" de la Confederación, Agustín Herrero.

Luqui todavía continúo un tiempo más al frente de la presidencia, pero finalmente, en 2003 quiso poner punto y final a sus diez años de trayectoria en el cooperativismo nacional español.

Varios presidentes

Tras unas elecciones no exentas de conspiraciones entre las federaciones de Navarra, Andalucía y Cataluña, el candidato que finalmente sustituyó a José María Luqui fue el entonces presidente de la Unión Regional de Cooperativas de Castilla y León, Urcacyl, Ricardo Martín. Su época pasó sin altos ni bajos y por motivos personales dejó la presidencia cuatro años después, en 2007.

Entonces otro navarro, José Joaquín Pérez de Obanos, volvió a subir al poder a pesar de que fuera cuestionado por varias federaciones.

Sin embargo, el desgraciado accidente aéreo del avión de Spanair en agosto de 2008 hizo que su mandato durara muy poco tiempo, apenas más de un año. Su testigo lo recogió quien entonces era vicepresidente de la Confederación y parte del equipo de Pérez de Obanos, Fernando Marcén, que en octubre de 2008 se presentó a unas elecciones extraordinarias y ganó la presidencia de la organización.

Técnicos y políticos

En todos estos años, Cooperativas Agro-alimentarias han conseguido convertirse en un interlocutor imprescindible para el Gobierno en materia agraria —aunque durante la segunda legislatura de Espinosa hay quien echa de menos la estrecha relación que hubo durante la primera—.

No en vano, es público que muchos de los informes del ministerio del ramo (el de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, y anteriormente, el de Agricultura, Pesca y Alimentación) se elaboran a partir de los datos que facilita este colectivo. Sin embargo, esta profesionalidad más que demostrada por el equipo técnico de Cooperativas contrasta con la pérdida de liderazgo que ha ido experimentando los últimos consejos rectores.

La sucesión de los últimos presidentes —el cansancio de un Ricardo Martín al que el cargo ya le pilló mayor; la desgracia de Pérez de Obanos y la corta trayectoria de Marcén en el cooperativismo nacional— ha hecho que el organismo que dirige a Cooperativas Agro-alimentarias ande escaso de empuje y de capacidad para imponer sus decisiones.

En su lugar, se nota que quien impulsa y lidera a la antigua Confederación —pese a que, obviamente, le otorgue todo el protagonismo al Consejo Rector— es su director-gerente Eduardo Baamonde, quien durante los últimos años ha conseguido llegar a ser un "imprescindible" del sector agrario nacional y uno de los españoles reconocidos en el ámbito agrario europeo.

20 años pueden no ser nada, pero en las cooperativas agroalimentarias de España ha sido lo justo: mientras unas pocas han liderado auténticas revoluciones en sus territorios, otras, tristemente, continúan igual o peor que entonces.

Ojalá que el cooperativismo español deje de lado sus intrigas internas, luche por dejar de ser un reino de Taifas y apueste por una unidad real que, hoy por hoy, no existe. Sólo así, se llegará a cumplir el magnífico lmea de este congreso.


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